... Así comenzaba, hace justo un año, este blog.
Original y oficialmente, nació con la vocación de ser un contenedor donde volcar las pequeñas historias que conforman este peculiar lugar que llamo hogar. Hogar que en esas fechas se encontraba revolucionado por el paso de un huracán grado III denominado como La Calu, fenómeno de la Naturaleza que, a día de hoy, todavía se evita mencionar; y si se hace, se baja la voz para nombrarla.
De manera más privada, la verdadera razón es que todo esto nació por consejo de alguien, para relativizar una serie de sucesos que me ocurrieron en los meses previos, para obligarme en cierta forma a ver las cosas divertidas que te ocurren en el día a día, cosas de las que puede que no te des cuenta pero están ahí: Listas para convertirse en comentario del café, en rumor, en leyenda urbana. Hasta en un blog, fíjate tú.
Con el tiempo, las cosas se han ido calmando por aquí. Es cierto que este edificio, calle, ciudad, incluso realidad alternativa que vive en mi cabeza... Todo ello sigue teniendo personalidad propia, idiosincrasia particular; una voz especial, un devenir de acontecimientos que me sigue haciendo sonreír cada mañana. Sin embargo, ha llegado un punto en el que siento que lo que tenía que contarse, ha sido contado. Probablemente haya historias que todavía merezcan cierta consideración; también te digo que hay ecos de relatos pasados que vuelven, de manera agradable unos, no tanto otros, para ponerse al día de ciertas situaciones. Pero, detrás de todo esto, llevo bastante tiempo con la sensación de que la esencia de este espacio se ha ido perdiendo con los meses. Ha derivado en algo con lo cual no me siento tan comprometido, ni identificado. Cuando algo así comienza a ser una obligación, mi opinión es que es mejor parar ahí. No quiero terminar odiando lo que me produjo muchas satisfacciones.
Lo que es seguro es que este año transcurrido ha merecido la pena; no sólo por haber aprendido :
-A recordar que existen las tildes e intentar olvidar los paréntesis.
-A entender un nuevo idioma que llaman HTML pero que yo he llamado de muchas formas, no todas agradables.
-Que una entrada es más que un trozo de papel para ir al cine, que hacer una ginkana pirata significa sangre, sudor y risas, que siempre siempre siempre tienes que guardar copia de la plantilla,
sino también por haberos descubierto a vosotros. Porque, aunque no os dierais cuenta, vosotros habéis sido la verdadera Churruán Strit todo este tiempo. Y este es el secreto mejor guardado del Eurobuilding, que los únicos vecinos que merecían la pena erais vosotros.
Cierro ya, pues, esta entrada final como si de una partida de Cluedo se tratara:
El asesino del Churru ha sido el propio Churru, con un Vulcanito, en el portal del Eurobuilding.
Nos vemos en vuestras casitas, porque seguiré siendo fiel a vuestra lectura. A lo mejor en un futuro no muy lejano comienza otra partida diferente, en un juego totalmente distinto.
Pero ésa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. Que decia Michael
Original y oficialmente, nació con la vocación de ser un contenedor donde volcar las pequeñas historias que conforman este peculiar lugar que llamo hogar. Hogar que en esas fechas se encontraba revolucionado por el paso de un huracán grado III denominado como La Calu, fenómeno de la Naturaleza que, a día de hoy, todavía se evita mencionar; y si se hace, se baja la voz para nombrarla.
De manera más privada, la verdadera razón es que todo esto nació por consejo de alguien, para relativizar una serie de sucesos que me ocurrieron en los meses previos, para obligarme en cierta forma a ver las cosas divertidas que te ocurren en el día a día, cosas de las que puede que no te des cuenta pero están ahí: Listas para convertirse en comentario del café, en rumor, en leyenda urbana. Hasta en un blog, fíjate tú.
Con el tiempo, las cosas se han ido calmando por aquí. Es cierto que este edificio, calle, ciudad, incluso realidad alternativa que vive en mi cabeza... Todo ello sigue teniendo personalidad propia, idiosincrasia particular; una voz especial, un devenir de acontecimientos que me sigue haciendo sonreír cada mañana. Sin embargo, ha llegado un punto en el que siento que lo que tenía que contarse, ha sido contado. Probablemente haya historias que todavía merezcan cierta consideración; también te digo que hay ecos de relatos pasados que vuelven, de manera agradable unos, no tanto otros, para ponerse al día de ciertas situaciones. Pero, detrás de todo esto, llevo bastante tiempo con la sensación de que la esencia de este espacio se ha ido perdiendo con los meses. Ha derivado en algo con lo cual no me siento tan comprometido, ni identificado. Cuando algo así comienza a ser una obligación, mi opinión es que es mejor parar ahí. No quiero terminar odiando lo que me produjo muchas satisfacciones.
Lo que es seguro es que este año transcurrido ha merecido la pena; no sólo por haber aprendido :
-A recordar que existen las tildes e intentar olvidar los paréntesis.
-A entender un nuevo idioma que llaman HTML pero que yo he llamado de muchas formas, no todas agradables.
-Que una entrada es más que un trozo de papel para ir al cine, que hacer una ginkana pirata significa sangre, sudor y risas, que siempre siempre siempre tienes que guardar copia de la plantilla,
sino también por haberos descubierto a vosotros. Porque, aunque no os dierais cuenta, vosotros habéis sido la verdadera Churruán Strit todo este tiempo. Y este es el secreto mejor guardado del Eurobuilding, que los únicos vecinos que merecían la pena erais vosotros.
Cierro ya, pues, esta entrada final como si de una partida de Cluedo se tratara:
El asesino del Churru ha sido el propio Churru, con un Vulcanito, en el portal del Eurobuilding.
Nos vemos en vuestras casitas, porque seguiré siendo fiel a vuestra lectura. A lo mejor en un futuro no muy lejano comienza otra partida diferente, en un juego totalmente distinto.
Pero ésa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. Que decia Michael
ENDE.







